EXPOSICIÓN "Ilumina nuestra frontera"

Exposición "Ilumina nuestra frontera" de Colectiva del Festival La Mar de Arte XXIII Edicción

Ilumina nuestra frontera

Fechas y Horario

Del 11 de julio al 1 de septiembre de 2017
Horarios: 10:00--13:30 y 17:00--19:00 Sábados 10:00-13:30 / 17:00--20:00 Domingos 10:00--13:30 Lunes

Autor

Colectiva

Información de la Exposición

Es notable que esta disparidad ideológica nunca fue completamente registrada o analizada en las escuelas de arte en América Latina. Quizá como producto de largos procesos de colonización, siempre se dio por hecho que la formación artística se incremente cuantitativamente como cualquier otra disciplina.

Luis Camintzer.

 

En el contexto de esta exposición en un festival multicultural de gran volumen como es La Mar de Músicas, en su edición dedicada a Latinoamérica, aconsejaba un desafío poco habitual, y era un proyecto que permitiese una comprensión esquemática del arte latinoamericano, algo que desde el primer momento, como curadores, descartamos por imposible. El arte latinoamericano se suele afrontar como una realidad única en un error muy común. La diversidad entre escenarios es descomunal incluso dentro de una misma generación. Se han planteado miles de líneas a seguir, por ejemplo es recurrente la que,  siguiendo con Camintzer, plantea la dualidad entre arte no comercial-politizado y otro comercial-no politizado en un encapsulamiento muy deseable para la crítica no solo en el ámbito americano. Sin embargo los apriorismos no funcionan en esto y no son deseables. Hasta los años 90, como apuntó en su día José Jiménez,  se buscó una identidad de lo latinoamericano de carácter sustancialista que limitaba la comprensión. Para concretar lo erróneo de esta postura Jiménez aludía al absurdo de hablar de un arte europeo. En esa línea de errores historiográficos sobre el arte y en general la cultura latinoamericana, Pablo Oyarzun se hacía la ociosa pregunta de ¿cuándo comienza el arte latinoamericano? Todo lleva a esa idea, replanteada hace unos años por Carlos Amorales de que la propia Latinoamérica es una utopía fallida. Sumidos en este debate, afrontar el arte latinoamericano imponiendo las fronteras como criterio unificador es un error ingenuo y acomodaticio.

En esa línea de pensamiento tirábamos de Fernando Bryce cuando afirmaba que En las prácticas artísticas contemporáneas ya no hay denominación de origen. Pero aquello que marca los últimos años el arte latinoamericano es la interconexión de escenas locales aisladas entre sí durante décadas, es decir, es decir, la antítesis de la idea de frontera como nexo. En ese punto del desarrollo de este proyecto, cuando se estructuraba la exposición, murió Felipe Ehrenberg y ello nos llevó a utilizar como título una de sus obras de referencia; Light up our border en 1990 en el Bridge Center For Contemporary Art, en El Paso, Texas. Ese fue el punto de partida para un desarrollo voluntariamente indisciplinado en el que no se pretende sintetizar axiomáticamente una realidad inaprensible ni entrar en una dinámica recurrente de politización obligatoria, de hecho la amplitud de sensibilidades aglutinadas en este proyecto cuestiona esa idea. La utilización de este título, más allá del  homenaje a una de las grandes figuras del último siglo en Latinoamérica, es un punto de partida para cuestionar límites y su legitimidad con artistas que, si tienen un nexo común, es el desafío a las condiciones fronterizas impuestas en todos los planos.

La muestra está compuesta por: Liliana Porter, Sandra Gamarra, Pablo Vargas Lugo, Felipe Ehrenberg, Tania Bruguera, Waltércio Caldas, Vik Muniz, Alfredo Jaar, Santiago Sierra, Gamaliel Rodríguez, Jonathan Hernández, Jorge Pineda, Yoshua Okón, Rosángela Renno y Regina José Galindo.

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